Todos hablamos de Yoko Ono. Todos sabemos quién es Yoko Ono. Y yo no habría reparado en ella hasta que alguien hizo que me planteara la cuestión. Vinculada enormemente al legendario John Lennon, ésta mujer habla por sí sola y habría triunfado de todas formas aún sin ser reconocida por la unión con el miembro de Los Beatles. Marcó la vanguardia en los 60s en el mundo de la música (punk) y el arte conceptual. Y de entre todos sus trabajos (que después de tantos años siguen siendo muy contemporáneos) me quedo con Grapefruit porque creo que resume en gran medida una muestra de todos los campos que abarca su arte.

Grapefruit o Pomelo en nuestro idioma, es un libro de Instructions paintings donde se combinan a la perfección texto e imágenes. Las instrucciones tuvieron que ser mecanografiadas para que no pierdan su carácter de instrucciones, ya que la letra manuscrita de la artista podía actuar como obra pictórica, saboteando la finalidad de la obra, se convierte en real sólo cuando el lector realiza el trabajo, cuando se llega a la realización de una obra pictórica gracias a unas cuantas instrucciones dadas. Toda una implicación artista-espectador que elimina inmediatamente el énfasis puesto en la “obra original”… y el arte se baja de su pedestal. Yoko pretendía hacer posible una exploración por lo invisible creando una imaginación desnuda, carente de figura pero que no deja de ser arte. Seguramente sea una experiencia deliciosa. Yo, por lo pronto, me robé un fragmento de Grapefruit que encontré por ahí:
“Las que más me interesan de mis pinturas de instrucciones son las “pintura para construir en la cabeza”. En la cabeza, por ejemplo, una línea recta puede no existir como un segmento de una curva, sino como una línea recta. [...] Una puesta de sol puede durar días. Uno se puede comer todas las nubes del cielo. Se puede ensamblar un cuadro por teléfono con alguien que esté en el Polo Norte, como si se jugara al ajedrez. Este método pictórico se remonta a la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando no había comida, y mi hermano y yo nos intercambiábamos menús por el aire”.

"I didn't label myself. I didn't think I was avant-garde, I thought I was me, just doing my thing."

[Si yo fuera Yoko Ono…]

[…]

[Cintia]