Pipilotti Rist. Suiza. 1962. Videoarte.

Las obras de Pipilotti son en soporte audiovisual, pero al contrario que la mayoría de las producciones audiovisuales, ella no busca grandes audiencias ni satisfacer a la mayoría. Usa las imágenes que nos son familiares como una herramienta, con la cual deja vislumbrar los prejuicios y las nociones preconcebidas de las que están plagadas la televisión y la publicidad, que determinan en gran medida nuestra manera de concebir el mundo real. Tal es el caso, que muchos críticos asemejan sus trabajos con la estética de MTV.

Videocreadora donde las haya, Pipilotti mantiene un discurso sutilmente feminista, donde no se propone hacer panfletos feministas, sino lograr un cambio de sentimiento hacia el cuerpo femenino. Afirma que la guerrilla-publicidad no es lo de ella. Busca una subversión de un modo sutil, sin eslóganes: Si pretendo ser subversiva sólo para complacer a algunos comisarios de exposiciones, lo siento, eso no es subversión sino oportunismo. Y tampoco quiero hacer masturbaciones diciéndole a la gente de manera superficial cosas que la gente ya sabe.”

Con el transcurso del tiempo, sus vídeos se convirtieron en video instalaciones, proyectados directamente sobre muebles de cocina, bañeras, sillones…

Como muestra, “I’m not the girl who misses much” (No soy la chica que echa de menos):


“Para mí, una mujer desnuda simboliza al ser humano, lo mismo que el hombre dibujado por Leonardo da Vinci”

Como curiosidad, y como si fuera poco, Pipilotti también fue integrante del grupo femenino de rock Les Reines Prochaines. Una música nada convencional, digna de ser oída.

[Así da gusto]

[…]

[Cintia]